Viernes 29 de abril de 2016: Seminario Internacional sobre Felicidad y Empresa

Sábado 30 de abril de 2016: Gran Encuentro de la Felicidad

CentroParque, Parque Araucano

La ONU hacia un enfoque centrado en el bienestar y la felicidad humana

wenceslao

Por el economista Wenceslao Unanue participante de la delegación chilena en el  “High-Level Meeting on Happiness and Well-Being”: Defining a New Economic Paradigm (reunión de alto nivel sobre felicidad y bienestar: definiendo un Nuevo paradigma económico) que se está realizando desde el 02 de abril en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York.

Siga el debate en: http://www.unmultimedia.org/tv/webcast/

Diversos estudios han mostrado que, al contrario de lo que muchos piensan, la felicidad está muy relacionada al capital social y muy poco al dinero y a lo material. Estos hallazgos sin duda abren la puerta para que definitivamente nos decidamos a promover la confianza, los valores y las relaciones sociales en vez de buscar recompensas materiales y extrínsecas. Pero si esto es así,  ¿por qué seguimos midiendo el bienestar y el progreso de las naciones e individuos a través del famoso PIB?  Suena absurdo. Hoy, por lo tanto, ha llegado el tiempo de que comencemos a dar más importancia a medidas de bienestar y felicidad, medidas que han sido postergadas por mucho tiempo. Afortunadamente las Naciones Unidas, lideradas por el Reino de Bhutan, han dado impulso a un gigantesco proceso de cambio. Probablemente el cambio más importante en los últimos 70 años. Déjenme explicarles…

La humanidad está en serio peligro. La International Energy Agency (Agencia Internacional de Energía, IEA) ha demostrado fehacientemente que, a pesar de todos los esfuerzos hechos para lograr una disminución en las emisiones de CO2, estas han continuado su dramático ritmo de crecimiento. Mientras en los ’90 estas crecían a un ritmo de 1% anual, el año pasado han superado el 5.3%. Asociado a lo anterior, los seres humanos estamos consumiendo recursos naturales un 35% más rápido de lo que estos pueden renovarse, lo que en pocos años agotará la energía del planeta y nos llevará a una crisis ecológica irreversible.

Ya no queda tiempo asegura la IEA.

Estos graves problemas medioambientales no son ajenos a la actual crisis que presenta nuestro sistema económico (colapsado el año 2008) y que cada vez aleja más y más a ricos y a pobres. Un sistema económico que ha producido enormes e inaceptables inequidades, donde el 20% más rico de la población mundial consume el 86% de sus bienes, mientras que el 20% más pobre sólo el 1.3%; donde el 20% más rico consume el 58% de la energía del planeta, mientras que el 20% más pobre menos del 4%; donde los primeros consumen el 84% de su papel y el 87% de sus vehículos, mientras que los segundos menos del 15%; donde el 20% más rico emite el 63% de los gases con efecto invernadero, mientras que los más pobres menos del 2%.

Inaceptable e insostenible!

¿Pero dónde se originan estos problemas?

Para la IEA, la respuesta se encuentra, nuevamente, en nuestro actual sistema económico. Un sistema económico que propugna un crecimiento ilimitado en un planeta que, como ya sabemos (a diferencia de décadas atrás), posee recursos “finitos”. Un sistema que promueve el crecimiento económico, y donde su principal indicador es el Producto Interno Bruto (PIB), el cual reflejaría adecuadamente el “bienestar” de la población. Sin embargo, afortunadamente, economistas y científicos líderes en el mundo han demostrado lo inapropiado de esta medida (PIB) como indicador de desarrollo.

Hoy en día ya no hay duda de que aumentos en el PIB no son sinónimos de progreso ni de mayor bienestar. Sin embargo, durante más de 70 años hemos venido asumiendo esta errónea premisa. Pensemos en lo siguiente. ¿Qué ocurre en la contabilización económica tradicional de la pesca, la madera o bien los recursos energéticos? Si estos son recursos son utilizados para una mayor producción, las medidas tradicionales lo reflejan como aumentos en el progreso nacional. Sin embargo, la contabilización tradicional omite los costos medioambientales asociados a esta. ¿Es entonces un mayor PIB sinónimo de progreso? Obviamente no, pues no considera los costos ecológicos que nos está llevando al colapso climático (contaminación, deforestación, etc.).  Pensemos también en el crimen, las drogas y las enfermedades mentales. Sin duda  todas estas variables incrementan el PIB pues implican más gasto y más producción. Sin embargo, ¿dónde quedan incorporados sus costos sociales? En las medidas tradicionales estos no son reflejados y por ende no pueden ser correctas medidas de progreso. Finalmente, si el objetivo último de los seres humanos es la felicidad, ¿dónde quedan incorporados los efectos nocivos que la contaminación, el contrabando e incluso la depresión producen a la sociedad? Es bien sabido que parte de nuestro progreso económico ha sido a costa de mayor estrés, mayor ansiedad y diversos otros trastornos mentales. Sin embargo, las medidas tradicionales no los consideran. ¿Pueden, entonces, ser buenas medidas de progreso? No!

Sin duda el crecimiento económico es importante, pero no puede ser la única variable a considerar a la hora de medir los avances de las naciones. El desafío es, entonces, cómo incorporamos nuevas medidas de bienestar y felicidad humana que reflejen nuestro verdadero progreso.

Nuestro actual modelo económico nos está llevando a un desastre natural inevitable y por ende, requerimos, tal como lo plantea la OCDE, inmediatas acciones para cambiar el futuro que se nos avecina. Si queremos hacer frente a los desafíos climáticos y a las injusticias sociales, necesitamos dejar de medir progreso solo a través del PIB. Necesitamos medidas que de verdad reflejen la calidad de vida de nuestra y de las futuras generaciones. Necesitamos medidas que generen los incentivos suficientes para vivir en una sociedad más feliz y más sustentable. Necesitamos con urgencia un nuevo paradigma de desarrollo basado en la felicidad y la sustentabilidad.

¿Cómo lograr el cambio? Pues bien hoy en día estos problemas han dado origen a una oportunidad histórica.

El consenso internacional que el mundo necesitaba ha sido adoptado por las Naciones Unidas el año 2011. Un consenso internacional para crear un nuevo paradigma de desarrollo. Un paradigma económico “sustentable”, basado en indicadores de bienestar y felicidad. Un paradigma que posea cuentas nacionales que reflejen de una manera correcta nuestros recursos humanos, sociales, económicos y naturales, y que tomen en cuenta los verdaderos costos y beneficios de cada actividad humana. Un paradigma que cuente con eficientes y efectivas instituciones reguladoras y que incentive la producción sostenible. Un paradigma que apunte reducir la contaminación y a drásticamente aumentar la protección a los más desposeídos.

Afortunadamente, en un hecho histórico, la Asamblea General de las Naciones Unidas, mediante la resolución A/65/L.86, presentada por el Reino de Bhutan y apoyada por 68 Estados Miembros, junto con la unanimidad de su pleno, ha hecho un llamado formal a la construcción e implementación de este nuevo paradigma. Paradigma al que se le ha llamado “enfoque hacia el desarrollo” y que tendrá la misión de promover el desarrollo sustentable y la felicidad humana.

La ONU ha encomendado al mismo Reino de Bhutan el liderar el proceso de implementación de este nuevo modelo de desarrollo. Para ello, se ha invitado a líderes claves de países desarrollados y en vías de desarrollo, junto con los más prestigiosos economistas y científicos del mundo, además de representantes de la sociedad civil, y líderes espirituales, a reunirse el día 02 de abril en la ONU para determinar los pasos necesarios a seguir para implementar este desafio. El evento lleva por nombre “High-level meeting on happiness and well-being”: defining a new economic paradigm (reunion de alto nivel sobre felicidad y bienestar: definiendo un Nuevo paradigm economic) y tendrá lugar este 02 de abril en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York.

Dentro de los aspectos más importantes de esta reunión, se encuentra el hecho de que se formaran grupos de trabajo con los expertos más renombrados en el mundo entero, con el objeto de que ya para el año 2013, se presente a la comunidad internacional una propuesta de implementación de este nuevo modelo que oriente las políticas públicas y ponga al ser humano en el centro del debate.

Con el objeto de asegurarnos de que el nuevo modelo apunte a los objetivos señalados, trabajaremos en 4 grandes áreas: (1) felicidad y bienestar; (2) sustentabilidad ecológica; (3) justicia y re-distribución y; (4) uso eficiente de recursos.

Por otro lado, este nuevo sistema requerirá re-estructurar importantes organizaciones internacionales. Tal como Bretton Woods en 1944 estableciera el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional para administrar el antiguo modelo de crecimiento basado en el PIB, hoy en día deberá dársele cabida al surgimiento de un Nuevo Bretton Woods, donde un re-diseño de las instituciones que guiaran este proceso será fundamental.

Hoy en día contamos con medidas de bienestar y felicidad muy bien desarrolladas por expertos mundiales. También contamos con avanzados métodos de contabilización de recursos naturales y sociales. Hoy podemos ir más allá de la simple medición del PIB. Hoy estamos en condiciones de ir en busca de mejores y más completas medidas de desarrollo que apunten a incrementos en la calidad de vida de la población. A eso nos dedicaremos los próximos meses. A tratar de encontrar un consenso global que nos ayude a descubrir el camino apropiado para lo que Martin Seligman a llamado el “florecimiento”. Un florecimiento a nivel individual, familiar, organizacional y de país.

El trabajo debe ser rápido y efectivo. No hay tiempo que perder! Si queremos disminuir el sufrimiento humano y asegurarnos de que los cambios vendrán antes de la catástrofe, debemos re-pensar urgentemente nuestro sistema de mercado y re-orientarlo hacia uno que apunte a una integración más armónica entre nuestras necesidades y la naturaleza. Basado en el mejor conocimiento existente, el nuevo paradigma creará una economía que este en full harmonía con el medio ambiente.

Pero aunque es difícil de dimensionar, este nuevo paradigma es mucho más de lo que podamos imaginar. Tal como lo plantea Ed Diener y colegas, cuando empezamos a medir algo, empezamos a hablar de ese algo. Y cuando muchas personas hablan de ese algo, los individuos (y sus psiquis) comienzan a buscar ese algo. Esto es precisamente lo que ha ocurrido con el PIB. El actual modelo económico incentiva la búsqueda de crecimiento económico y progreso material. Pero al hacer eso, ha hecho infeliz a muchos. La búsqueda de lo material (por sobre lo intrínseco) ha sido causante de mucha infelicidad y sufrimiento, tal como diversos estudios científicos lo han demostrado. Hoy, nuestro mundo está centrado más en el dinero que en lo que realmente nos hace feliz. Sin embargo, si cambiamos el foco, las cosas cambiaran. Por ejemplo, si cambiamos este paradigma y ahora empezamos  a medir felicidad, las personas comenzaran a hablar más de la felicidad. Pero al hablar más de ella, sin duda se buscará más. Y todos sabemos que la búsqueda de la felicidad produce un círculo virtuoso. Personas más felices no sólo son más felices, sino que además son más productivas en sus trabajos, aprenden más rápido en las escuelas, cuidan más la naturaleza y viven más años. Lo que este lunes 02 de abril sucederá en la ONU, esperamos que sea uno de los cambios más grandes que el mundo haya experimentado en pos de su florecimiento, y de la disminución de la miseria y del sufrimiento humano.