Viernes 29 de abril de 2016: Seminario Internacional sobre Felicidad y Empresa

Sábado 30 de abril de 2016: Gran Encuentro de la Felicidad

CentroParque, Parque Araucano

Bergoglio Jorge (Argentina)

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Abogado y Profesor de Derecho Romano de la Universidad Nacional de Córdoba durante más de 30 años. Encargado de Post Grado en Comercio Internacional como especialista en aspectos jurídicos del comercio internacional. Ganador de primer premio con tema de la Buena Fe en el Bicentenario de la fundación de la Universidad Nacional de Córdoba. Familiar de Su Santidad Francisco I.

 

Presentación

“El rol que puede jugar la Buena Fe en el camino hacia el Bienestar y la Felicidad”

“La Felicidad, como el Amor, no es un “estado”. Antes bien, es un camino, un sendero, compuesto de una gran cantidad de andariveles que admiten una pluralidad de enfoques, sociológicos, psicológicos, antropológicos, y por ende, también jurídicos. Su búsqueda no es, como algunos piensan, una cuestión de ideología “de mercado” pasatista y conformista, sino todo lo contrario, una cuestión esencial y virtuosa del hombre. Es palabra y obra, que brotan del corazón mismo del hombre, para consigo mismo y para con los demás. Por ello, es una de las virtudes mas elevadas, al decir de Aristóteles en su “Moral a Nicómaco”. Nada mejor para advertir su identidad, que compararla con su opuesto, es decir la “infelicidad” (como decía Cicerón): El dolor, la pena, la maldad, la injusticia, la mentira y otros parientes, son los compañeros de ruta de ésta última; mientras que el Amor, la Verdad, la Belleza, la Buena Fe, la Justicia, son los amigos inseparables de aquella…

Nada mejor, para advertir la implicancia de la Buena Fe en la vida del hombre, que remontarnos a la vida del pueblo romano, el cual la utilizó como parte de un trípode (junto a la Equidad y la Naturaleza de las Cosas), para ir creando un derecho que se transformó al cabo de los siglos, en el reflejo evolutivo mas perfecto que acompañó a la complejización de la vida de un pueblo, creando categorías jurídicas de carácter universal y atemporal…

La Buena Fe era el fiel de la balanza, el parámetro con que se podía juzgar la conducta de los hombres, porque nace de la propia naturaleza del ser humano (Cicerón) y por ello, está en el ”corazón mismo de la Justicia”.

Primero aparece la Fe, ejemplificada en la “con-fianza” que me produce el “creer” en el “otro”, a quien le doy por ello  mi “crédito”. Y luego esa FE se potencia con el calificativo de “Bona”, en el sentido de que es una manifestación de lo más honesto y sincero del individuo…

A partir de lo cual el trato entre los hombres se valoriza con el ejercicio de la libertad y la voluntad que busca el “con-senso”. El derecho, en consecuencia,  se humaniza, es un triunfo de la autonomía del hombre, por sobre las formas impuestas por la “auctoritas” y el temor a los dioses..

Pero la importancia de la Buena Fe no solo radica en ser uno de los motores del crecimiento y perfeccionamiento del derecho – como ocurrió en Roma y se trasladó a todos los derechos del mundo – sino que con su ejemplo, vemos que ella trasciende el campo meramente jurídico, y abona toda la conducta de los seres humanos, realzando el valor de la verdad, el compromiso, el respeto a la palabra empeñada, es decir todo lo contrario a la malicia, la mentira, el ocultamiento, el ardid  o el engaño.

El protagonista de la vida, el que le da su “sentido”,  es el hombre, que hace y deshace, arma y desarma, crea y destruye. La regla para medir esas conductas, es precisamente la Buena Fe, la que nos puede  permitir ir andando  por el camino de la Vida, buscando su sentido,  procurando  ser virtuosos y ayudando al bien común.

La Belleza, el Amor, la Bondad, el ejercicio de la Verdad, dando a  cada uno lo suyo: esos son los vectores con que se muestra la buena fe, los cuales son como dulces aromas que  brotan de nuestra esencia humana, y  que debemos tratar de preservar y profundizar en el camino de nuestra vida. Ellos, sin duda,  pueden y deben alfombrar el maravilloso sendero hacia el bienestar y la felicidad.

 Lo cual se ve potenciado con actividades como las de este Encuentro, tan comprometidas a mostrar, practicar y aconsejar esos valores. Bienvenido sea el instituto del Bienestar, bienvenido sea el amor al prójimo que de esta propuesta se desprende, bienvenida sea la Buena Fe que alimente nuestros sueños, e  impregne siempre nuestros actos.”.-