Viernes 29 de abril de 2016: Seminario Internacional sobre Felicidad y Empresa

Sábado 30 de abril de 2016: Gran Encuentro de la Felicidad

CentroParque, Parque Araucano

¿Quiere ser feliz?. Aprenda a ser autónomo

Mejor que un ascenso o un aumento de sueldo es la satisfacción de elegir, de manera autónoma, dónde y en qué trabajar. Ahí está la felicidad, según la teoría de la autodeterminación: en satisfacer necesidades sicológicas básicas que nos permitan escribir nuestro destino.

Un fin de semana en la playa o un esperado ascenso en el trabajo. Muchas personas estiman que la felicidad puede encontrarse en los momentos cotidianos o en la suma de estados anímicos positivos. Pero hay una teoría sicológica que tiene una mirada más personal sobre la felicidad, y la relaciona con la capacidad de auto desarrollarse por la vía de satisfacer tres necesidades sicológicas básicas en las distintas áreas de su vida: la autonomía, la competencia y las relaciones.

Esta idea se apoya en la Teoría de la Autodeterminación (TAD), desarrollada por Edward Deci y Richard Ryan en el departamento de sicología la Universidad de Rochester. Esta teoría plantea que las personas felices son quienes tienen la capacidad de llegar a un nivel elevado de autodeterminación, es decir, de escribir su propio destino. ¿Qué pasa si uno no tiene éxito en lo que elige? ¿Es de todas maneras feliz? Wenceslao Unanue, profesor de la Universidad Adolfo Ibáñez e investigador de la Universidad de Sussex, explica que satisfacer estas necesidades no asegura el éxito, pero se ha demostrado que las personas que mejor satisfacen sus tres necesidades sicológicas obtienen mejores resultados en distintos ámbitos de su vida. Por ejemplo, si eligen su trabajo son más productivos y logran mejores resultados, lo que acarrea satisfacción. “Y bueno, incluso si el resultado fuese malo, se ha encontrado que el solo hecho de haber elegido sus desafíos profesionales autónomamente los lleva a ser más felices que si hubiesen obtenido buenos resultados, como salarios o ascensos, en un trabajo que no los satisface o que no eligieron por su cuenta”.

Un estudio de Unanue indagó en el nivel de satisfacción de los chilenos en cada una de estas tres necesidades sicológicas. Y el resultado no es muy prometedor.

Vamos por parte. Cuando se habla de autonomía en la familia, se refiere a personas que son parte de ella o de un matrimonio por decisión propia y no por presiones sociales. En el trabajo, las personas se sienten autónomas cuando pueden elegir su desarrollo profesional. Sin embargo, un bajo porcentaje de chilenos dijo sentirse realmente autónomo en la forma de enfrentar su vida y tomar decisiones: 22,1%.

Otra necesidad sicológica es la competencia. “Los padres deben sentir que pueden, competentemente, ayudar a la crianza de sus hijos y aportar al sustento económico. De lo contrario, el tener una familia puede volverse en una situación estresante más que placentera y afectar negativamente la felicidad del individuo”, explica Unanue. En lo laboral, si la persona siente que sus habilidades no son suficientes o que el trabajo es rutinario, no verá satisfecha su necesidad de competencia, dice el investigador. ¿Cuántos chilenos se sienten competentes en las distintas áreas de su vida?: 26%.

Por último, está la necesidad de relacionarse con las personas que nos importan. Esta es la necesidad sicológica más lograda por los chilenos: 46,5% declaró sentirse satisfecho en sus relaciones. ¿Cómo se expresa esta necesidad? Por ejemplo, en el trabajo, las personas que entablan buenas relaciones con sus compañeros presentan mayor productividad y felicidad.

No importan los ingresos

Una persona con baja autonomía pero con buen nivel socioeconómico puede perfectamente ser infeliz. Es lo que demuestra este estudio: la satisfacción que entregan la autonomía o las buenas relaciones con las personas que nos importan no cambian por cuanta plata se tenga. Sólo en la competencia hubo una diferencia en los niveles de satisfacción entre los grupos de menores y mayores ingresos. Esto tiene lógica por la influencia de lo económico en la preparación y calificaciones individuales, así como por la sensación de poseer las habilidades necesarias para enfrentar la vida, explica Unanue. Entre el resto de los grupos las diferencias observadas fueron mínimas.

Este es un punto interesante, pues la TAD disiente del discurso economicista que dice que el crecimiento en los ingresos de una persona o un país va aparejado con un aumento en los niveles de satisfacción. El economista Richard Easterling, de la U. Southern California, desarrolló esta línea de investigación y concluyó que para las personas que tienen sus necesidades básicas cubiertas, los niveles de felicidad no varían de manera significativa entre quienes tienen más y menos recursos. Es más, quienes insisten en buscar bienestar material y recompensa por sobre lo interno terminan más abrumados que el resto.

El estudio de Unanue también midió la relación entre satisfacción de estas tres necesidades sicológicas y felicidad evaluando los síntomas depresivos. El estudio constató que las personas que declararon casi no experimentar estos estados tenían más alta satisfacción de sus necesidades sicológicas básicas (4.83 en una escala de 1 a 6) que quienes dijeron tener estos síntomas la mayor parte de la semana (3.51).

Con estos resultados, el profesor de la Universidad Adolfo Ibáñez estima que existe un importante número de chilenos que no están satisfaciendo sus tres necesidades sicológicas básicas. “Eso es preocupante. Estas personas están lejos de sentir que viven su vida con un alto grado de reflexión y libertad, y que día a día hacen lo que de verdad es personalmente importante y vitalizante para ellos, y con las personas que les importan. Por lo tanto, este elevado número de chilenos está lejos de poder alcanzar la felicidad en su vida”. Entonces, el investigador cree importante dar un impulso para medir estas variables. “En la medida que las políticas públicas se preocupen de este tema, no sólo estaremos contribuyendo a la salud emocional de la población, sino que al crecimiento económico del país”, concluye.

 José Miguel Jaque, Sábado 24 de Septiembre la Tercera. 

http://diario.latercera.com/2011/09/24/01/contenido/tendencias/26-84563-9-quiere-ser-feliz-sea-autonomo.shtml